26 Feb Iván Navarro y los 20 años de Hueso Records: “Pienso en el sello como un sistema para salirse de los museos o galerías que no han logrado cautivar a las personas”.
El domingo 16 de febrero en el galpón Santa Elena, el artista chileno radicado en Nueva York desde 1997, presentó gran parte de las publicaciones de su sello junto con otras actividades relacionadas a su obra visual en un encuentro organizado por Fast y Se Imprime bajo el nombre de “Carnavalito”. Esta entrevista reúne varias conversaciones online, donde Navarro cuenta sobre el origen de Hueso Records, rememora cómo fue el underground de los 80 y opina sobre la actual crisis entre el espectador y la obra de arte.
Por Daniela Valdés Villagrán
En 1997 el artista lumínico Iván Navarro Carvacho (Santiago, 1972) comenzó a echar raíces en la ciudad de Nueva York. Esa fue la ciudad que eligió para formar una familia y que convirtió en su centro de operaciones para expandir sus obras a nivel mundial. En paralelo a su trabajo como artista visual, llevando sus esculturas con luces de neón y espejos a eventos y colecciones tan importantes como la Bienal de Venecia, el Museo Guggenhein de Nueva York o la Saatchi Collection de Londres, Navarro también exploró su faceta como productor e investigador de un patrimonio musical poco conocido. Fundó Hueso Records (HR), un sello musical dedicado a reeditar tesoros escondidos de la música underground que circuló durante la dictadura de Pinochet, pero que nunca tuvo una salida oficial en formato físico. Este 2025 se cumplen 20 años desde su primer lanzamiento: el disco Roquerío del músico Christian Torres Nutria NN. Desde entonces, bajo Hueso Records ha editado más de 70 vinilos – su formato principal- y ha incluido en su sello no solo a músicos sino también a personas vinculadas a las artes, la arquitectura, la poesía y la experimentación sonora, entre otros perfiles.
Entre los trabajos “arqueológicos” más destacados de Hueso Records está el rescate de las dos únicas canciones registradas por los Pinochet Boys en los 80, el disco debut de la banda Maestro fechada en 1997, el proyecto electrónico Minimal Technology de comienzos de los 90 o el primer disco de Cleopatras que reunió distintos demos y versiones que estaban hasta entonces repartidas en casetes. También ha lanzado discos contemporáneos como el primer álbum de Cholita Sound, el proyecto electro-andino de la artista Caterina Purdy o el debut musical del colectivo La Nueva Gráfica Chilena de Rodrigo Salinas.
Dentro de las novedades de este año aniversario se encuentra una alianza con el Institute for Studies on Latin America de NY ISLAA, que financió la segunda edición del disco de Cleopatras más otros álbumes (por venir) vinculados a grupos de música que surgieron en los tiempos de las dictaduras ligadas a la Operación Cóndor en nuestro continente. También pronto lanzará un siete pulgadas de una colaboración en vivo entre Electrodomésticos y Raúl Zurita, en el Teatro Municipal de Santiago.

Este 2025 cumples 20 años con Hueso Records, ¿Cómo nace la idea de este sello y qué significa hoy para tí este proyecto?
El sello se va desarrollando por diversas necesidades. Primero fue para apoyar y subir el nivel a Roquerío, el disco debut de Nutria NN, y porque yo estaba haciendo videos y necesitaba permiso con las canciones, entonces con esta figura era más fácil hacerlo. Pero después salieron tres ramas: el lado patrimonial con bandas que hicieron sus demos en dictadura y nunca habían sido publicados; trabajar con artistas que no son músicos – allí entra la poesía sonora, instalaciones u otros registros difíciles de definir como género-; y trabajar con artistas que tenían una carrera profesional en la música.
Cuando contacté a los Pinochet Boys, fue porque tenía esos demos de niño y luego consciente de lo que significaban esos registros comencé a buscar en mis propios casetes y ahí estaban, por ejemplo, los Índices de Desempleo que son los discos 7 pulgadas publicados por Hueso Records y que pertenecen a esa parte de la historia. En ese tiempo tenía 15 o 16 años, era chico para salir en la noche, había toque de queda y por esa misma limitación empecé a desarrollar la idea de conseguir música y conocer directamente a quiénes la vendían.
Para mi el sello es una parte integral de todo el trabajo que hago, es donde llevo todo mi archivo, incluida mis esculturas. Todo lo que pasa en este taller se llama Hueso Records, solo que hay una parte musical que cumple 20 años y que últimamente ha tenido más reconocimiento.
¿Cómo fuiste desarrollando el perfil de curador o qué te llevó hacer el selector de tu propio sello?
El primer casete que me regalaron en mi casa a mediados de los ochenta fue el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles, ahí siento que hubo algo importante porque es un disco de música contemporánea totalmente distinto a Michael Jackson, por ejemplo. En ese tiempo era escuchar a The Beatles, Víctor Jara y Quilapayún, entonces ya tenía una cabeza abierta por dos sectores. Además por influencia de mi familia empecé a elegir y comprar discos por las carátulas, a entender la música por el lado visual y por qué la carátula podía también representar la identidad de los músicos.
En Hueso Records, Pablo C. Castro ha diseñado el 90% de las carátulas y la comunicación entre ambos es muy libre y asertiva, le digo que está este proyecto, invéntate algo y el grueso de la idea siempre viene de él y funciona.
La línea del sello no está basada en un estilo de música, no es la música post punk que ocurrió en los años ochenta, sino qué música nunca se publicó durante esos años. Más que buscar un estilo me rijo por un margen conceptual. En muchos casos la música no es lo central, sino el contenido y la intención del artista lo que moviliza el disco.
En Hueso Records, además de hacer ese trabajo de “arqueología musical” también le das espacio a las creaciones “raras” de los artistas. Es el caso de Jorge González y su proyecto LEONINO, que son discos creados en Berlín y que acá casi no se conocen. ¿Cómo llegaste a ese descubrimiento?
Después del disco que hicimos con Atom™ para la Bienal de Artes Mediales llamado: Radetzky Loops Live en 2016, me comentó que Jorge tenía un disco oscuro y en inglés que me podía interesar porque usaba de seudónimo LEONINO en paralelo a la carrera que había hecho. Mi experiencia con él fue buena, siempre fue muy amable y profesional, tomó el proyecto como si fuera de Los Prisioneros. Hicimos un contrato bien largo, me pidió distribución, prensa, y organizar presentaciones en Nueva York, me obligó a subir de pelo (ríe). Finalmente lo logramos, hicimos todo lo que él quería. Con Naked Tunes y Mixed Feeling Jorge se entregó a Hueso Records en relación al arte confió y soltó.
¿Qué significa para tí la figura de Jorge González?
Jorge es un artista genuino y cuando escuchas bien su música reconoces un trabajo artesanal y muy sensible en la forma de construir las canciones. Dice las cosas en doble sentido, arma como una pequeña escultura de música. Lo admiro por eso y pienso que es el artista más importante de su generación, por eso también he ocupado varias canciones de él en mis proyectos artísticos.

¿Qué importancia le das a todo el movimiento underground que surgió a fines de la dictadura y comienzos de la democracia en Chile al alero de iniciativas como Matucana 19, El Trolley o las fiestas Spandex?
El valor del under es que busca sus propias estrategias de supervivencia. En la música, por ejemplo, está Álvaro Peña, quien es reconocido internacionalmente por ser quizás el primer artista en hacer su propio sello. Peña es realmente independiente y dueño de su música. Actualmente en las artes y en Santiago quien ha logrado sobrevivir de esa forma es la Galería Metropolitana, porque han mantenido ese espíritu y se han resistido a creer que pueden ser más famosos o ganar más dinero si se cambian de barrio o les piden a los artistas vender sus obras. Ellos saben quiénes son y lo que pueden entregar a la comunidad en vez de tratar de convertirse en otra cosa.
En una entrevista que le hicieron a Cristian Opazo, autor del libro ”Rimel y gel”, dice que la democracia o el inicio de ella mató a estas hermandades que existían y que se protegían durante la dictadura porque había que salvarse. Me identifica esa idea.
Cuando se acabó la dictadura, se creyó que íbamos a entrar al nuevo mundo con el mega capitalismo impuesto por Pinochet, o sea la gente creyó que era el momento de hacerse famoso, de internacionalizarse pero con la llegada de inversionistas ya cada uno se fue por su lado. Eso les habrá durado un disco, y luego se dieron cuenta de que las ventas eran las mismas de siempre.
Hay que entender que es un momento histórico super reprimido y estar en lo colectivo era para sobrevivir, entonces cuando apareció esa otra oportunidad, se arrancaron para allá por el deseo de salir adelante.
En la actualidad, ¿dónde crees que están esos espacios activadores de conciencia que son necesarios para que el arte haga reflexionar a la sociedad?
Dicen que son los museos, las galerías, pero siento que no se logra todavía cautivar a las personas para que se entusiasmen a ir a esos lugares e interactuar.
Como artista, trabajes el tema que trabajes, por muy complicado o muy simple que sea el mensaje y en el medio que se te ocurra, sea Inteligencia Artificial o greda, sino hay un interés real de las personas por meterse en la obra, por meterse a pensar o por tener una aventura de entrar a una exposición e incluso cuestionarla; la cosa nunca va a funcionar. Hay un problema de base que es la educación que debes tener para poder enfrentar el arte y no solo tiene que ver con Chile, sino a nivel mundial. En mi caso, no me preocupan tanto los mensajes sino los medios, y ahí veo esa carencia que existe también en todas partes porque no hay una mediación funcional entre el espectador y la obra.
¿Cuando dices medios, te refieres a instituciones, medios de comunicación o quiénes trabajan mediando entre las exposiciones y los públicos?
Me refiero literalmente al medio en que se transporta el mensaje y ahí entra la esencia de por qué crear Hueso Records. Me di cuenta de que era una forma más accesible para trabajar con artistas de distintas disciplinas en Chile. Pienso en el sello como un sistema para salirse de los sistemas tradicionales, de los museos o galerías que no han logrado cautivar a las personas. Con el sello puedo llegar a radios, fiestas o disquerías. El ejercicio es pensar qué otros sistemas, espacios o medios pueden ser más accesibles a las personas para conectarse con una obra independiente de su lenguaje.
Hueso Records: cuestionar la autoría
¿Cuál es el modelo de gestión o cómo logras hacer sustentable Hueso Records?
Primero lo haces sólo por gusto, porque uno aprende, es llevar el hobbie a un nivel más profesional, y tomárselo en serio. A veces se empiezan a vender cosas antiguas y más caras porque quedan pocas copias, en cuanto a los recursos ha sido saber ser inteligente, tener copias guardadas para el futuro porque se hacen más preciadas y son difíciles de encontrar. Es como ser un coleccionista de estampillas. Después de que los proyectos se autofinancien no hay una visión de negocio, de decir cuánta plata voy a ganar o a perder. A los coleccionistas les gusta comprar los test de la prensa de vinilos, por ejemplo, los errores también se venden (ríe). Otra forma ha sido trabajar con gente que le interese el proyecto y te apoye, por ejemplo ISLAA (Institute for Studies on Latin American Art) que me apoya con la fabricación de los discos o las galerías de arte que han financiado la producción, y se quedan con una cantidad de discos a cambio. La idea no es lucrar sino que el proyecto no muera.
Cuéntame más sobre tu trabajo con ISLAA y esta idea de editar discos latinoamericanos que tengan en común el cruce con la dictadura militar. ¿Qué diferencia tiene en relación a tus otras publicaciones?
No hay tanta diferencia, son publicaciones que tampoco han tenido atención pública. Es un proyecto que surgió en el Instituto de Arte Latinoamericano que apoya trabajos de documentación, les conté del sello y se interesaron en apoyar y ampliar la cobertura no solo a discos de Chile sino extenderlo a Latinoamérica. Estoy trabajando con la periodista Marisol García y hacemos un recuento e historia escrita con la banda y cómo ésta se relaciona con el contexto, además de sumarle afiches y fotografías. La idea es rastrear lo que fue la música under durante el Plan Cóndor, y encontrar grupos de distintos países que más o menos representen el sentir de ese minuto; salir de la clásica música de protesta latinoamericana que ya tiene su lugar en la identidad de los años 60 y 70 y abrirse a una representación musical que puede estar influenciada por lo árabe, lo europeo o la poesía sonora.
Además, el proyecto ISLAA contempla una portada realizada por un artista visual de otro país al de la banda y esa decisión curatorial la hago yo, encontrar esas parejas (banda y artistas visuales) y que siga representando la identidad de ese disco.

Por último, en Hueso Records también tienes un proyecto donde trabajas con tu esposa y artista Courtney Smith, llamado KONANTÜ, que cuenta con la participación de públicos de diferentes edades y género. ¿En qué consiste esta experiencia?
Se trata de realizar obras colectivamente y para el desarrollo invitamos a otras personas que no vengan del mundo del arte ni sean conocidos nuestros, para que no supongan lo que deben responder, así sus respuestas son netamente lo primero que sale de sus cabezas. Encontrar gente que no esté contaminada con los estereotipos del arte, refresca ese mundo y lo remueve. Hay también mucho trabajo coreográfico con el cuerpo, físico, de intercambiarse objetos, hablar fuerte, es muy parecido a un ejercicio teatral.
También se trata de cuestionar la idea de la autoría del artista, es una terapia incluso para nosotros mismos, porque implica ponerse en una situación de negociación, hablar de un proceso creativo y ver hasta qué punto es la visión del artista la que se está imponiendo sobre las personas, pero es un juego. Entonces ves cómo esa primera idea se pone en crisis, se lleva a cabo en su totalidad o en el camino cambia de dirección y se transforma totalmente en otra cosa.
Visita todo el catálogo en https://hueso-records.com/
CARNAVALITO: libros, videos, discos y láminas impresas
La segunda versión del encuentro artístico “Carnavalito” de Iván Navarro – la primera fue en Miriam Gallery (Brooklyn, NY)- se realizó el domingo 16 de febrero en el galpón Santa Elena de barrio Matta y contó con la organizacion del colectivo Mapa Común, Fast y Se Imprime y reunió a más de 600 personas contemplando la rotación de 7 videos de la autoría del artista que también forman parte de los comienzos de HR, la presentación de sus láminas “Carta visual”; una feria destinada a publicaciones impresas, música en vivo y djs sets con Nutria NN, Enemigo, Brakhage, Stefpower, Solomachin. Más la lectura de Rodrigo Rojas Bollo acompañado de Navarro, y las presentaciones del libro de gráfica “Problemas” de Pablo C. Castro, el objeto de corte editorial “Power on” del proyecto experimental Minimal Technology y la venta de la segunda edición del disco de Cleopatras. Ver reel de resumen.
Sigue a Hueso Records en Instagram para conocer las próximas activaciones y lanzamientos en torno a los 20 años del sello y revisa el catálogo de sus discos disponibles a través de su distribuidora en Chile Kolala.
Carnavalito, febrero 2025. Fotografías de Gerardo Contreras gentileza de FAST.











