"Exploraciones salvajes", transdisciplina territorial - LaCENTRAL
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10 Ene “Exploraciones salvajes”, transdisciplina territorial

El martes 10 de diciembre de 2024 en la librería “Alma Negra” se realizó una lectura performativa impulsada por las artistas y escritoras Daniela Catrileo, Josefina Camus y Silvana Vetö que dio a conocer una parte del proyecto transdisciplinar « Exploraciones en torno a lo salvaje”. Donde la teoría, el arte sonoro, los textos y lo onírico se unen en un viaje que comenzó en la Araucanía Andina de Chile.

por Daniela Valdés

Desde mi vereda de público y seguidora de los trabajos de las artistas y pensadoras presentes en esa lectura rodeada de mujeres, surge mi inquietud por entrevistar a Josefina Camus. Amiga, artista e investigadora interdisciplinaria y transdisciplinaria chilena quien es parte de este proyecto formado por mujeres y disidencias a partir de una exploración al sur, en la residencia de la gestora y realizadora Rossana Santoni en Malalcahuello. Textos que son trabajados con los sueños, seres imaginarios, el canto de los pájaros, una voz que habla a través de todas, un viaje a una la comunidad Quinquén cerca del lago Galletué e Icalma; y la palabra “salvaje” que nos trae a la memoria el peso fuerte del colonialismo, son algunas de las cosas que anoté en mi block para hacerle una entrevista.

¿Cuál es el foco o hacia dónde se orienta este ejercicio y trabajo de campo?

El foco del proyecto en general estuvo en explorar lo salvaje, tanto desde lo conceptual como desde la práctica y la conexión con los territorios en las salidas a terreno, lo cual nos llevó a una reflexión y práctica intercultural y anticolonial. Este término vive no solo en el mundo natural sino también en la estética, la política, la teoría y el deseo. Nos importaba también que la presencia de entidades más allá de lo humano, dadas por los territorios que visitamos, por las influencias culturales, por las historias de esos territorios, por los recuerdos y los sueños en esta conexión se manifestaran en la escritura y el sonido.

¿Cómo o dónde entonces aparecen las palabras y los sonidos?

La creación literaria y sonora se articulaba desde la lógica de lo salvaje, en términos de composición, y también el proyecto se dirigía desde esta base, que permite ingresar el caos, el autogobernarse, una anarquía que se sostiene y organiza desde el cuidado y los afectos. En esta aparición de un lenguaje creativo y las decisiones creativas-compositivas, por cierto, hay conocimiento aprendido el cual se compartió, donde cada una guió y entregó herramientas desde sus experticias, pero también fuimos conscientes y atrevidas para generar un espacio donde nos permitimos el vacío, suspender o torcer presupuestos que condicionan nuestros códigos de belleza y de orden. En este sentido nos acercamos a lo ritual, a una frontera liminal con el arte. Nos interesa la potencia de la oralidad en conjunto con el sonido como manifestación física, experiencial, en vivo, que convoca, reúne y transforma.

Me imagino que en este ejercicio también buscaban eso, un resultado no esperado…

Llegamos a un lenguaje que pasa por la narración oral y el sonido siendo una performance sonora y poética. No sabíamos que íbamos a llegar a esto, fue el proceso que nos condujo a ese espacio creativo. Si bien yo llevo años haciendo paisajes sonoros y trabajando con palabra hablada en mis performances y Daniela Catrileo es escritora, poeta e integra la performance y la narración oral en su obra, la integración de instrumentos y máquinas y las exploraciones de la voz fue parte de las necesidades que la creación fue convocando. 

El formato nos hacia sentido con el concepto “desconcierto”, del inglés “Bewilderment” de Jack Halberstam, la cual contiene lo salvaje (wild) y remite al asombro, a perder el sentido y referencias de dónde estamos, y con ello nos invita a repensar la naturaleza y a re-pensarnos como parte de ella. En español, el concepto alude también a lo sonoro, un des-concierto, una sonoridad también descentrada y descolocada. Entonces la propuesta también resuena con este concepto.

Fuimos profundizando en los elementos que surgieron poco a poco, el trabajo de las voces y la metodología de cómo ir trenzando todos los elementos fue guiado por Silvia Vivanco, quien también nos hizo reflexionar y percibir mucho la escucha y la musicalidad para estar juntas y conectarnos en lo sonoro. La integración de Eli Wewentxu dio un aspecto más musical, con el violín, desde lo melódico y también con el ritmo, debido a su manera de experimentar con el violín y tocarlo de múltiples maneras para conseguir muchos sonidos diversos, percutirlo, amplificarlo, jugar con las cuerdas y la varilla. El instrumento se vuelve un ser que en sus manos toma una vida bien impresionante, Eli es un gran músico. 

Hablemos de eso, quiénes participan en “Exploraciones salvajes”

“Exploraciones salvajes” se enmarca dentro de un proyecto transdisciplinar mayor «Exploraciones en torno a lo salvaje” (Fondart, 2024) el cual tuvo varias etapas, colaboradoras y se realizó en la Araucanía Andina en Malalcahuello, en la zona de la laguna Galletué donde visitamos a la comunidad Quinquén y en Curacautín. También en Valdivia en la zona de Quitaqui, en los alrededores del parque Oncol y en Rokura-Bonifacio, otra parte del proyecto se realizó en Santiago en la Librería Alma Negra y en Ceina. En la totalidad del proyecto colaboraron un grupo de mujeres y disidencias de distintas disciplinas a las cuales convoqué: Elisita Balbontín, Daniela Catrileo, Dominga del Campo, Natalia Ramírez, Rossana Santoni, Valentina Serrati, Silvana Vetö, Silvia Vivanco, Eli Wewentxu y yo.

La performance de arte sonoro que hicimos el 10 de diciembre en Alma Negra librería y plataforma fue una creación colaborativa que hicimos Daniela Catrileo, Silvana Vetö, Eli Wewentxu, Silvia Vivanco y yo Josefina Camus. Durante el 2024 nos reuníamos una vez por mes Daniela Catrileo, Silvana Vetö y yo a sesiones para “explorar lo salvaje” desde un ámbito literario, teórico y escritural. En esas sesiones Dani Catrileo nos guió en torno a la escritura creativa, haciendo enlaces con la cultura mapuche y generando metodologías de conexión colectiva, trabajamos en torno a los sueños y a una visión no humana en la voz escritural.

¿Cómo trabajaron los sueños para dar con algo más tangible e involucrarlo en el proyecto?

Dani propuso fundarse en el pewma – sueño, que es muy relevante en la cultura mapuche. Entonces compartimos nuestros sueños y nos introducimos en los sueños de las otras. Creo que Dani nos guió de tal manera que permitió introducirnos en otro nivel de percepción para escribir y dejar emerger la palabra no desde el control o un raciocinio intelectual separado del cuerpo. Pudimos habitar un lugar más onírico y somático, atravesado además por los sueños de las otras, donde se borronean los límites de la identidad entre nosotras y con otras especies, entre las distintas presencias que llamamos y nos amalgamamos, entonces se abrió un canal más salvaje se podría decir. Durante la última etapa de estos encuentros sumamos la parte sonora, donde aparecieron instrumentos, máquinas y se integraron los archivos y paisajes sonoros que yo estaba creando en paralelo a partir de las vivencias en Malalcahuello y Valdivia.

¿Y los sonidos?

Los archivos sonoros surgieron de una salida a terreno que hicimos en Sierra, residencia y plataforma en Malalcahuello junto a Rossana Santoni, Natalia Ramirez y Silvana Vetö. También en el primer semestre del 2024, en el marco de una residencia que hice en el Centro Bailarines de los Ríos CCBR en Valdivia, realicé unos paisajes sonoros con sintetizadores y voces. Eso lo hice en compañía de Silvia Vivanco, cantante e investigadora de la voz quien me daba tareas y trabajamos a nivel musical y sonoro el material creativo. 

En noviembre nos reunimos a realizar laboratorios de voz, texto y sonido junto a Silvia Vivanco, Daniela Catrileo, Silvana Vetö, yo y también se sumó Eli Wewentxu con su violín, trompe y máquinas. En esos laboratorios Silvana incorporó sintetizadores y Dani sumó los chaway y llol-llol, yo integré el material recolectado y creado, sumando además el sonido de piedras (recolectadas en la costa Valdiviana) y flauta ocarina. Silvia Vivanco nos daba tareas y dirigía el laboratorio sonoro, hicimos una selección de textos, improvisábamos por largo rato y desde ahí fuimos definiendo una estructura.

¿Cuál es el próximo paso, volverán a presentarse?

Tenemos una fecha a finales de este año en la programación de Asombra 25 de MIM, en el programa de Cultura Natural. Y tenemos muchas ganas de seguir desarrollando este proyecto, estamos gestionando posibilidades de presentar más veces y también de poder reunirnos a experimentar más. Esperamos que este 2025 aparezcan más oportunidades y así también compartir el afiche que regalamos ese día en la librería, el cual fue realizado por Rosa Santoni e impreso con la máquina de risografía en el taller del Club de estampa, colectivo de mujeres y disidencias de Valdivia que experimenta desde la gráfica.

Fotografías por Lorena Ormeño @_ojodegata_

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