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Lila Downs: Desbordó pasión y talento en su paso por Chile

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24 Aug Lila Downs: Desbordó pasión y talento en su paso por Chile

Por María José Martínez-Conde F.

Eran las 8 y media y la imagen de una calavera hacía el primer llamado a la función de Lila Downs. Un segundo llamado apuró a varios a sentarse y al tercer llamado se apagaron las luces y estábamos listos para comenzar el viaje a “Balas y Chocolates”, el último disco de la mexicana. Después de que los 7 músicos tomaran sus puestos, apareció ella: tremenda mujer, morena y hermosa, con su vestido de mostacillas amarillas de artesanía prehispánica y coronada con dos largas trenzas. Entonces con su sola presencia se llenó el escenario, al mismísimo aire y todo el teatro, si es que aun quedaba alguna silla vacía en ese lugar.

Comenzamos la fiesta con “Una Cruz de Madera”, donde rápidamente la pasión desbordante de esta diosa mixteca dio la tónica del concierto, con ese vozarrón que te llevaba de la mano hasta un México de sol y volcanes, mezclando con sutileza y talento, las trompetas de unas norteñas, las percusiones de la cumbia, el romanticismo de un bolero y el espíritu del folcklore. Una mixtura de sonidos que representaba las raíces europeas, indígenas y africanas de Latinoamérica, que a la cantante antropóloga tanto le gusta recalcar, por sus propios orígenes indígenas- escoceses.

Los accesorios fueron marcando el paso de las canciones, y cuando Lila se puso ese sombrero charro ya sabíamos que era el momento de las rancheras. Estrenó “La Farsante”, cantando al orgullo y la traición de un amor despechado; y también nos fuimos hasta el más allá, buscando a Alfredo Jimenez, coreando entre todos el clásico “Vámonos”.

Seguimos cantándole a los muertos, al llanto, a la vida, al tabasco, al tequila y a “tomarnos la muerte con alegría”, decía la voz incomparable de Lila Downs, en un micrófono adornado con flores. La Catrina estuvo presente. La Frida también, ¡cómo no!

Todo el tiempo acompañándonos de “La Misteriosa”, banda compuesta por músicos mexicanos, peruanos, italianos y ¡hasta un gringo!, como ella misma se refirió a su marido Paul Cohen, saxofonista y productor del grupo. Cada uno se lució en sus respectivos instrumentos, logrando un sonido sólido e impecable, característica del teatro Nescafé de Las Artes. Momento cúlmine fue el “Duelo” propuesto por Lila entre el acordeonista y el trompetista; el primer tiró fue gatillado por un acordeón entonando “Gorro de Lana”, haciendo vibrar al público, pero viéndose prontamente opacado por el disparo mortal del trompetista, quien con las notas del tradicional “Si vas para Chile”, obtuvo la victoria indiscutida, dejando a un muerto más sobre el escenario.

Luego retomamos la presentación de su disco “Balas y Chocolates”, el disco más político de Downs, donde se queja de los corruptos, del dinero, el mundo capitalista y la destrucción de la madre naturaleza. Con el puño en alto, de cuando en vez sacaba un altoparlante, dándole el toque de protesta al asunto y teniendo siempre presente a los 43 estudiantes bajo la emocionante consigna de “¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!”. Y mientras Lila cantaba que no le creía a los periodistas en su “Humito de Copal”, apareció de sorpresa en el escenario nuestra gran Anita Tijoux, que desde una esquina hizo lo suyo cantando un extracto de “Antipatriarca”, para luego unirse bailando la contagiosa cumbia que sonaba.

El público no daba más de alegría y entonces muchos se acercaron al escenario; cuando se calmaron los ánimos, la histriónica Lila que en vez de cambiarse de ropa, se cambiaba de echarpe, abrió sus alas y simuló a una hermosa ave en “Cucurrucucu Paloma”; para luego ir al momento más místico de la noche, con el teatro oscuro y una sola luz alumbrándola, Lila Downs se sentó en el suelo del escenario para cantar “La Llorona”, y todos convocamos al espíritu de Chavela Vargas, que de seguro por ahí también andaba.

Después toda la banda se ausentó por un break, que duró muy poco, porque el público ya estaba desordenado y ansioso, y a gritos pedía la vuelta para la “Cumbia del Mole”, que entonaron con todo el teatro parado bailando, y hasta los mismos viejos que en su momento reclamaban por no poder ver, estaban con sonrisa de oreja a oreja, porque la fiesta había estado buena, y no había quien zafara de aquello.

Set list

  1. “Una cruz de madera”
  2. “Tren del cielo”
  3. “La burra”
  4. “La promesa”
  5. “Balas y chocolate”
  6. “Dulce veneno”
  7. “La farsante”
  8. “Vámonos”
  9. “Cuando me tocas tú”
  10. “Patria madrina”
  11. “Viene la muerte”
  12. “Mano negra”
  13. “Humito de copal”
  14. “Cucurrucucú”
  15. “Son de difuntos”
  16. “Zapata se queda”
  17. “Paloma negra”
  18. “La iguana”
  19. “Cumbia del mole”

 

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