Vigilia de mujeres en La Moneda - 50 años del Golpe - Radio LaCENTRAL
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dictadura militar chilena, 50 años del golpe, 11 septiembre
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Vigilia de mujeres en La Moneda – 50 años del Golpe

11 Sep Vigilia de mujeres en La Moneda – 50 años del Golpe

Cuando bajé a tomar el metro vi a las primeras mujeres vestidas completamente de negro y pensé: van al mismo lugar que yo. Así, en cada estación, más y más mujeres se fueron subiendo.

Todas nos bajamos en Moneda y empezamos a caminar hacia la salida del metro. Algunas comenzaron a vociferar el “Pueblo Unido”. Una mujer sentada, vestida de colores y media borracha gritó “¡qué viva Pinochet!”. Pero nadie le respondió. Ninguna de esas 50 mujeres dijo nada. Todas seguimos nuestro camino, pasando por alto esa provocación.

Arriba en la Alameda seguí la fila enorme desde la Moneda hasta Amunategui. Mientras con la mirada revisaba la línea con cientos de mujeres de todas las edades: de pelo blanco, cuarentonas como yo o millenials. Estábamos todas reunidas ahí. Fue la primera vez que llegué a ocupar con gusto mi último lugar de la fila.

Después de una hora de esperar en calma, avanzamos. Nadie empujaba, nadie apuraba. Los pocos hombres que habían, se quedaron fuera del recinto cercado del palacio de La Moneda. Si había algún obstáculo en el suelo, las que iban por delante alertaban a las que venían atrás.

Luego silencio. Cuánto poder sentí en medio de todas esas mujeres calladas. El único sonido que se escuchaba era el de las mapuche, que con su kuntrull marcaban el pulso como un solo corazón latiendo en la víspera de ese fatídico 11 de septiembre que rompería a Chile para siempre.

Nos dijeron que teníamos que prender las velas, no con altoparlante. No. La instrucción se dio de boca en boca, convocando a nuestra ancestral oralidad. Se encendieron las velas y comenzamos a decir Nunca Más. Cien veces. Mil veces. Nunca más. Como un mantra. Como si un manto calentito cubriera y cobijará a todas las que sufrieron. A todo el dolor.

El tan desplazado femenino que sostiene la vida, acompaña y protege apareció claramente… en contraposición de la guerra, las dictaduras y el neoliberalismo que responden al principio masculino.

Y ante tanta barbarie se hace primordial que como sociedad y humanidad, volvamos al equilibrio y traigamos de vuelta para todes, como esa noche, la reflexión, el acompañamiento, la fluidez.

Por Ma. José Martínez-Conde F.